dOce. El fin de la autoglorificación.

Todo empieza y termina.

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Es ley de vida.

Cierro temporalmente algunas redes sociales para poder centrarme al 100% en la familia, en la fotografía, en pensar que rumbo y que clase de patada voy a darle a todo esto y también ordenar este desastre de página web.

Casí 4 años desde que nació esta imagen que me he ha ido acompañando y que me ha hecho aprender y crecer.

He comenzado añadiendo alguna galería y cambiando el aspecto visual de lo que ya había. Un pequeño cambio que parece es más agradable. Durante el mes de Diciembre terminaré de añadir el contenido que faltaba, algunas series, un apartado con fotografía de bodas y con esto poner punto y aparte en este capítulo y año 2017.

Sigo buscando valientes anónimos/as para mis trabajos personales. Podéis contactar conmigo aquí. (vamos, el apartado de contacto). Será un placer leeros y escucharos.

Comienza un nuevo viaje.

 

Diez. Trabajo profesional Vs. Trabajo personal.

Y como ser un paria en el mundo del arte.

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Siempre ha estado claro, siempre ha sido así, pero a veces lo olvido. Hago fotografía por y para mi.

Antes de continuar escribiendo, ya que voy a tocar un tema que puede suscitar al debate, y tú de seguir leyendo, decir que todo lo que sigue a continuación es simplemente un punto de vista, el mio, mis sensaciones, mi percepción, como lo entiendo. Para nada es una verdad absoluta; si acaso una verdad relativa, y posiblemente ni sea cierta. O si... ya veremos. Mi más absoluta admiración y respeto a la persona que se dedica por completo a la fotografía profesional.

Esto es un blog personal, el mío, mezcla de muchas cosas, doy explicaciones que quizás no deba, pero es mi pequeño espacio y es una de mis pequeñas válvulas de escape. Tal vez dentro de una hora, un día, una semana, un año o varios, vea las cosas que por aquí puse y me diga a mi mismo "vaya unas  ̶g̶i̶l̶i̶p̶o̶l̶l̶e̶c̶e̶s̶ chorradas pusiste por aquí amigo".

Creo que hoy voy a explayarme. Ya que no me cobran por palabras...

Enlazando con las dos entradas anteriores, por necesidad propia, y respondiendo a algunas personas, clientes y amigos, que tenéis dudas, lanzo la décima entrada del blog... diez ya... ¡me cago en la p*ta! La última vez que tuve el blog activo me quedé por la mitad...

Entiendo por trabajo profesional y personal que los dos requieren esfuerzo y dedicación sin excepción, pero se diferencian en su fin. Está claro se puede matizar mucho más y mezclar términos y conceptos, pero no vamos a hacernos la picha un lío. El trabajo profesional, como yo lo entiendo, es el que desarrollo para un cliente, a petición, y teniendo "ciertas" limitaciones, siendo un trabajo remunerado, vamos, que gano pasta con ello. El trabajo personal lo desarrollo única y exclusivamente para mi, para mi crecimiento y desarrollo intelectual sobre todo, para beneficio y placer propio. Puede ocurrir que el trabajo personal adquiera un valor y se gane pasta con ello, esto sería un combo perfecto y que todo artista, creo yo, desea y aspira, mas o menos, es decir, hacer lo que a uno le salga de l̶a̶ ̶p̶o̶l̶l̶a̶  las narices y encima ganar pasta. También se entiende que para desarrollar un trabajo personal hay que ser profesional, hay que aplicar conocimientos especiales y no cualquiera, pero no vamos a liarnos ni a extendernos mucho más.

Como otros muchos mortales, yo empecé disparando para mi, sin más pretensiones, pero comencé a coquetear con el mundo de la fotografía profesional relativamente pronto y estando aún muy verde. Quizás por esto también me he achicharrado (demasiado) pronto.

En todo momento he intentado llevar a la vez trabajos profesionales y personales de forma paralela, pero la balanza no ha estado en equilibrio, esta siempre ha estado a favor de una parte, la más profesional y menos personal, lo que ha hecho que desde el principio olvidara el motivo por el que empecé a hacer fotografía.

Con un poco de suerte, y sin dar mas detalles de mi vida personal y profesional, con mucho esfuerzo, he podido tocar y experimentar en fotografía infantil en menor medida, comuniones, bautizos, bodas (vamos, lo que se conoce como la BBC...), y también algo de fotografía de producto y arquitectura durante un periodo más o menos bueno. Cuando hablo del trabajo de fotógrafo profesional no hablo con pleno conocimiento de causa, pero algo, aunque sea un poquito sólo por el tiempo que ha pasado si que se.

No me puedo quejar. Si no he terminado de cuajar en el mercado no ha sido por la demanda ni por falta de trabajo, ha sido porque yo no se adaptarme a el y el por carecer de la inestabilidad que me hace crear. Porque tengo inquietudes que el mercado no puede satisfacer.

Porque al final mi trabajo sin caos, no sería el mismo trabajo.

De un tiempo cercano hasta hoy, decidí cambiar el peso de la balanza, por decisión propia en todo momento. He sentido durante mucho tiempo que necesitaba involucrarme más personalmente con los trabajos que estaba haciendo, y en el ámbito profesional no lo he conseguido. Mi círculo de confort ha sido el trabajo profesional, y yo siempre he necesitado de esa chispa, de esa inestabilidad y gusanillo que sólo me dan, a día de hoy, los trabajos personales. No puedo dejar de escuchar a esa voz que me repite una y otra vez que debo entrar y explorar aguas mucho más profundas, donde no haga pie, y por supuesto fallar y equivocarme. No puedo seguir trabajando para cumplir expectativas que no puedo entender y a las que siempre (siempre) cuesta mucho acercarse; la única expectativa que debo satisfacer es la mía. Si he decidido trabajar y experimentar al 210% de mi capacidad en mis trabajos personales ha sido por la necesidad de poder y querer evolucionar, crecer también como persona, y también poder llegar al siguiente peldaño si es que lo hay y estar preparado en el ámbito profesional cuando sea necesario.

¿Que busco en mis futuros trabajos profesionales? Busco romper un lenguaje estandarizado y romper las barreras que el propio mercado establece, volcar en ellos toda mi creatividad y afrontarlo como si fuera un trabajo personal. ¿Es posible? Lo es. ¿Por qué no lo he hecho antes? Pues uno empieza haciéndolo pero termina dejándose llevar por la corriente, por pereza tal vez, y se termina reseteando y comenzando de nuevo. Sigo buscando ser un poquito más "yo". Al final todo son ciclos. 

Lo cierto es que (ahora mismo) no hago fotografía por ganar dinero y no me seduce hacerlo, es por otro motivo mucho más profundo que ese. El día que pensé lo contrario me equivoqué. Pero dicen, rectificar es de sabios, y retomar el camino de uno mismo (y andarlo), no debe ser tan malo. Espero.

¡Ojo!, que  ̶g̶i̶l̶i̶p̶o̶l̶l̶a̶s̶ tonto tampoco soy, y nacer, nací en este planeta y tengo necesidades como todo, o casi todo el mundo. El amor al arte tiene un límite.

¿Que ocurre con la fotografía de bodas entonces? Parece que cuanto más intento despegarme, más me llama. No es broma. Pero estoy intentando no dedicarme a ellas, por lo menos no tanto como antes. Esto no quiere decir que tenga las puertas cerradas al mundo bodil. Estoy abierto a propuestas interesantes (muy interesantes quiero decir) y a parejas que se quieran entregar al 110%, y además quiero y puedo permitirme el lujo de elegir. No tengo ningún tipo de prisa en hacer fotografía de boda ni en avanzar de forma descontrolada en este sector donde caducar es muy pero que muy fácil.  ̶N̶o̶ ̶s̶e̶ ̶t̶r̶a̶t̶a̶ ̶d̶e̶ ̶v̶e̶r̶ ̶q̶u̶i̶é̶n̶ ̶l̶a̶ ̶t̶i̶e̶n̶e̶ ̶m̶á̶s̶ ̶g̶r̶a̶n̶d̶e̶. No es para mi una competición.

¿Y que quiere decir interesante? Pues de todo menos una boda en un bosque encantado lleno de luces o en un impresionante acantilado, y de todo menos un lugar convencional donde las cosas suceden porque tienen que suceder así y así debe serlo.

Tanto en bodas como fuera de ellas, debe haber magia, se debe sentir ese algo, llamadlo amor si queréis, se tiene que sentir en el aire. Debe haber empatía, debo y debéis sentir el momento. Ese brillo en los ojos, la respiración cuando las dos personas están cerca, la piel erizándose... puedes creerlo o no, no me importa, se que existe porque lo he visto con estos ojicos chicos y miopes y además he tenido la gran suerte de poder robar ese instante. Quizás ahora ese sea el problema y lo que complica todo aún más, se que existen. Instantes casi imperceptibles pero que se pueden robar.

Todas estas sensaciones y esta percepción, como quiero sentir mi trabajo se ha acentuado después de casarme. Claro que si, para ser fotógrafo, o fotógrafa de bodas, quizás, y sólo digo quizás, uno o una deba de pasar por este aro para entender las cosas de otra manera. Yo desde ese día no veo la fotografía de bodas de la misma manera que antes, ni las fotografías que he creado ya sean profesionales o personales han sido iguales, han ido in crescendo en intensidad emocional y he tenido mucho más claro hacia donde quiero dirigirme.

Me encanta ver las fotos del día de mi boda, no porque sean bonitas, que lo son porque salimos familia, amigos y somos una j̶o̶d̶i̶d̶a̶ familia de guapos y rompemos los moldes, o a ver que os creéis jejeje; me encanta porque en las fotos salimos riendo, disfrutando cada instante durante todo el día pese al grandíííímo estres y nervios que genera ese día en si mismo, más si añadimos niños a la receta, y sobre todo yo que me quejo absolutamente de todo; y que además fue un día donde no hubo protocolo alguno; así es como lo recuerdo y permanece en mi conciencia. Creo que al final predicamos con el ejemplo de hacer-lo que y como nos apeteció en ese momento sin importar el "que dirán".

Y justo, eso mismo, es lo que quiero enseñar en mi trabajo, sea el que sea.

Sentirnos... libres.

Estoy en un momento de mi vida donde quiero capturar grandes momentos y crear imágenes que pongan la piel de gallina, que evoquen a esos momentos, y no hacer fotos por hacer. 

Crear este tipo de lenguaje y de imágenes no es para nada sencillo, requiere un tiempo y por eso necesito de las personas adecuadas para ello.

¿Y el trabajo personal?. ¿Que hay de las series personales?. A día de hoy, prácticamente todo lo que estoy haciendo y sacando a la luz son trabajos y proyectos personales, salvo alguna excepción. Nunca me ha gustado poner fecha fin ni cerrar un proyecto porque creo que esto sólo el tiempo lo decide. Al final vamos mutando, vamos re-adaptándonos a la vida en si misma y los proyectos y el lenguaje con todo esto.

Nacen o afloran nuevos sentimientos, cambian las percepciones, y nacen nuevas series donde me expreso.

Por esto mismo series, proyectos, como queráis llamarlo, son todos ellos trabajos abiertos en tiempo y colaboraciones, y así seguirán.

Estos trabajos me permiten cruzar limites que no podría hacer de otra manera y también y lo más importante, permiten expresarme de una forma "un poco más correcta" y personal.

Al final supongo que una parte debe alimentar a la otra, y viceversa; y debo encontrar ese equilibrio perfecto que no existe.

Es complejo.

Prometo aportar más imágenes y menos bla, bla, bla en mi próxima entrada.

As olgüeis, muchas zenkius por estar ahí aguantando.